Dopaje, maltrato animal, ganar como sea…

Dopaje, maltrato animal, ganar como sea…

Si existiera una organización encargada de regular los dopajes en otras actividades, como ocurre en el deporte convencional, se desatarían los demonios.

En las competencias no reguladas de gallos, caballos y perros el final llega con la muerte -muchas veces- por el suministro de alguna sustancia prohibida. ¿Cómo se reglamentan estas competencias? Con ‘la palabra’ y el saludo de mano entre los ‘representantes’ de los competidores. Y cuando eso ocurre, cualquier cosa puede suceder.

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La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) considera como dopaje cualquier medida que pretenda modificar, de un modo no fisiológico, la capacidad de rendimiento mental o físico de un deportista; así como eliminar, sin justificación médica, una enfermedad o lesión, con la finalidad de poder participar en una competencia deportiva.  

Los controles antidopaje en el mundo han aumentado en los últimos años a nivel competitivo, pero en el caso de las competencias donde participan animales, muchas de ‘primer nivel’ incurren en suministrarles sustancias prohibidas sin ninguna autoridad que los regule.

Lo mismo pasa por ejemplo en las rancherías y las provincias de México donde las peleas de gallos y de caballos se juegan en dólares.

Cuando hablamos de dopaje seguramente nos vienen a la menta casos como el de Lance Armstrong, la tenista rusa María Sharapova, el ciclista Alberto Contador, la atleta mexicana Lupita González, entre otros que han dado positivo en controles antidopajes..

La consecuencia del dopaje en el deporte va desde una sanción temporal hasta quedarte sin poder participar en alguna competencia o la suspensión de por vida. Pero para algunos seres vivos, como los animales, el dopaje les acerca terriblemente a la muerte sin que nadie lo controle.

Fern Levitt, director del documental «Sled Dogs», que muestra el tratamiento de los perros huskies en las competencias, dijo una frase que encaja en la mentalidad de muchos competidores:

El propósito de la carrera es ganar y llegar a la línea de llegada pese al trato inhumano de los perros.

Así las cosas…

Dopaje en caballos, carreras donde se juegan la vida

El doping a los caballos se les proporciona vía oral o inyectable ya sea por parte del jinete, preparador o cualquier persona, con el objetivo de alterar, limitar o modificar su rendimiento antes o durante la carrera.

Imagen de Wikimedia Commons.

De este tipo de competencias en México las hay en las rancherías, municipios, pueblos, etc. Y se juega mucho dinero. Por ejemplo, El Míster pudo saber que en Oaxaca hay carreras donde los premios pueden llegar hasta los 10,000 dólares (unos 200,000 pesos). No hay tope al no haber un control financiero ni de gobernanza.

Y para ganar hacen lo que sea, y muchas veces ‘lo que sea’ significa dopar a los caballos. 

Dopar a un caballo tiene su ‘chiste’, es una ‘tarea’ complicada porque debes de saber qué sustancia inyectarle y sobre todo, el tiempo correcto para que haga efecto en el momento exacto de la carrera pues se pueden encontrar con el problema que el caballo empiece a sentir el efecto cuando todavía se encuentra en el cajón de salida.

Las personas encargadas de realizar el dopaje tienen una sustancia en específico para inyectarle al caballo. Algunos fármacos más comunes son:

  • A nivel instantáneo: estimulantes que actúan a corto plazo como la anfetamina, cocaína y los narcóticos.
  • A nivel crónico: dosis repetidas durante semanas de vitaminas o esteroides anabólicos para un mejor rendimiento.
  • Anestésicos para evitar lesiones y heridas o para enmascarar la presencia de dopaje con esteroides. 

Un caballo de carreras podría ser visto como una inversión, requiere de gastos para cuidarlo, entrenarlo, pero los beneficios o ganancias pueden ser mayores cuando el caballo se encuentra ‘en su momento’. Se podría decir que es una opción más arriesgada que comprar acciones de una empresa, pero que su rentabilidad puede ser muy alta.  

¿Cuánto cuesta mantener un caballo de carreras?

El precio es muy variable, depende si pertenecen a un club o es por finca propia, queda claro que existen gastos que son necesarios como la alimentación y vacunas, a continuación, se presenta un gasto promedio de lo que cuesta mantenerlo mensualmente:

  • Pupilaje o club categoría A: 20,000-25,000 pesos
  • Finca propia: 7,500-10,000
  • Mozos de mantenimiento: 2,250-6,650
  • Alimentación: 1,750-3,750
  • Herrajes: 1,500-2,250
  • Vacunas: 500-625
  • Gastos Extras: 12,500-25,000

Fuente: Real Federación Hípica Española y NVM Horses. 

Peleas de gallos: entre trucos y estrategias

Todo está por comenzar, no es un estadio de futbol o algún lugar en especial, es un palenque e incluso en alguna casa particular cuando se realiza de manera ‘clandestina’.  

Imagen de Wikimedia Commons.

La prensa no acude a cubrir el evento, tampoco fotógrafos, aunque una que otra persona trata de capturar las escenas con una cámara profesional, las únicas cámaras de video son la de los espectadores que con su celular tratan de grabar la pelea. 

No es boxeo, bueno, podría ser similar a eso solamente cambiando algunas cosas, no verás a dos personas con unos guantes pelear en un ring o en una tarima rodeada de cuerdas, la diferencia es que en lugar de personas son gallos, en lugar de guantes son navajas y, por último, en lugar de un ring es un círculo rodeado de madera o si el presupuesto no dio para eso, pues toca conformarse con un círculo rodeado de costales vacíos.

  • También como en el boxeo, en las peleas de gallos se hace el pesaje de los animales
  • Posteriormente se ponen de acuerdo con el tipo de navaja para utilizar, que por lo regular es de una pulgada, posteriormente se pasa al amarre de navaja en el espolón del gallo
  • Las apuestas empiezan a rondar entre los dueños de los gallos y los asistentes, entre voces se puede llegar a escuchar “le voy al giro” “le voy al colorado” “el giro es el bueno”…
  • Ya dentro del redondel, cada gallo en los brazos de su dueño los encaran, se alejan, los sueltan y comienza la pelea, en algún momento el juez da la autorización de que los dueños intervengan en la pelea para revisar a su gallo, y ahí es donde ocurre el momento más tenso de la pelea, entre revisión y ajuste de navaja, los expertos en este oficio se la saben de todas para poder introducir alguna sustancia dentro del gallo, desde pasarla de la boca del dueño al pico del gallo de manera discreta hasta otros trucos que cada persona tiene al momento de la pelea. 
  • Entre las sustancias más populares de dopaje son: cafeína, bencedrina, morfina, atropina, pilocarpina e incluso cocaína

Los puntos valen dinero

Pero al igual que los deportistas, los gallos requieren de entrenamiento antes de sus peleas. Un gallero prepara los prepara con ejercicios y una buena alimentación para tenerlo físicamente preparado para el combate.

En México, las peleas de gallos forman parte de una actividad de entretenimiento y socialización. Tienen sus orígenes a inicios del siglo XVI, pero con el paso del tiempo han ido evolucionando y se han convertido en un símbolo de la cultura en diferentes estados.

Las apuestas en las peleas de gallos en algunos palenques o propiedades privadas se manejan por puntos. De acuerdo con información obtenida por El Míster el promedio del número de puntos que se apuestan rondan entre los 2,000 y 5,000 puntos, cada punto equivale a 1 peso mexicano. 

En una pelea no solamente está la apuesta de los dueños de los gallos, también entran a las apuestas los mismos espectadores. La única ventaja de las apuestas de los dueños de los gallos es que están avaladas por un juez, mientras que las apuestas de los asistentes solamente están avaladas por la palabra y el saludo de mano. 

Los animales en el deporte: víctimas del dopaje

El doping en animales de deporte y espectáculo ha existido desde la antigüedad, en la mitología se relatan algunos ejemplos: Diómedes, hijo de Aries y Cierne alimentaba a sus caballos con carne humana para hacerlos salvajes e invencibles.

Imagen de Wikimedia Commons.

En el libro de los Macabeos hay referencias del uso de jugos de uvas y moras para los elefantes con el fin de excitarlos antes de entrar a batalla. En la Antigua Roma, hacían uso de una solución acuosa de miel que la llamaban “hidromel o hidromiel”, utilizada para los caballos para mejorar su rendimiento. En Inglaterra, los caballos que competían se les daba bebidas alcohólicas para “animarlos”.

La incorporación de los animales en el mundo del deporte ha incrementado hasta el punto de convertirse en elementos de ocio y de negocio, lo que ha orillado a los dueños a hacer cualquier cosa por la victoria: maltrato, dopaje, etc.

En 2003, la Agencia Mundial Antidopaje (WADA: World AntiDoping Agency) creó el Código Mundial Antidopaje, que entró en vigor en 2004 pero fue hasta 2005 que fue ratificado por la UNESCO.

En el artículo 16 de dicho código se regula el control del dopaje de animales que participen en competencias deportivas. Una de estas entidades que ha tratado de regularlo es la Federación Ecuestre International (FEI).

Clasificación de sustancias prohibidas en competiciones de caballos:

  • Prohibidas Clase A: Agentes que pudiesen influir en el rendimiento mitigando el dolor, por medio de la sedación, estimulando o produciendo y modificando otros efectos psicológicos o de conducta.
  • Prohibidas Clase B: Sustancias que poseen efectos limitados para mejorar el rendimiento potencial, a los cuales los caballos han sido expuestos accidentalmente.
  • Dopantes: Sustancias que se encuentren en los tejidos, fluidos corporales o secreciones. Sustancias endógenas; sustancias derivadas de plantas que tradicionalmente sirven como pasto del ganado caballar.

Fuente: Apéndice IV Código Mundial Antidopaje.

Una de las ediciones donde se presentaron más casos fueron en los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008, en la competencia de saltos de obstáculos.

– “Chupa Chups” de Bernardo Alves.

– “Lantinus” de Neis Lynch.

– “Coster” de Christian Ahl.

– “Camiro” de Tony André Hansen.

– “Rufus” de Rodrigo Pessoa.

Los primeros cuatro fueron dopados con capsaicina y el último con nonivamide, fármacos antiinflamatorios no esteroides pertenecientes a la Clase A.

Aquí te compartimos una investigación realizada por PETA, Personas por el Trato Ético de los Animales, es una organización por los derechos de los animales:

Las competencias de perros o galgos también forman parte del entretenimiento, incluso algunas casas de apuestas como Caliente la tienen dentro de su repertorio y tienen su propio Galgódromo.

El dopaje también tiene presencia ahí. El Iditarod Trail de Alaska, la carrera más importante del mushing, desvela que varios perros dieron positivo por Tramadol, un potente calmante en 2017. «Es una absoluta excepción. De esto nadie vive. Si alguien dopa a sus perros es por arrogancia», explica Francisco Javier Alemanno, Top 10 en dos Mundiales de la especialidad en un reportaje elaborado por el diario El Mundo.

Clasificación de sustancias prohibidas en competencias con perros:

  • Grupo 1: Sustancias estimulantes y depresoras que puedan producir alto y medio efecto sobre el rendimiento de los perros en la competición.
  • Grupo 2: Sustancias que no tienen efectos, pero que actúan sobre el sistema respiratorio y cardiovascular.
  • Grupo 3: Sustancias antipiréticas, vasoconstrictores, descongestionantes, relajantes musculares, esteroides, cardiotónicos, expectorantes, mucolíticos. Usadas de forma habitual en la clínica canina y cuyo uso indiscriminado puede ocultar una lesión o favorecer mejores rendimientos en la competición.
  • Grupo 4: Otras sustancias no clasificadas de las que hay que certificar su uso terapéutico.

Fuente: Apéndice V, Código Mundial de Antidopaje.

En las peleas de gallos o carreras de caballos que no están reguladas por una organización oficial, el dopaje se hace para obtener la victoria, porque lo que importa son las apuestas y el dinero que se está jugando entre los dueños de los animales y los asistentes, también sin olvidar el prestigio que quieren al tener un gallo o caballo ganador.

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