El futbol mexicano no es para Pymes

El futbol mexicano no es para Pymes

El futbol mexicano no es para Pymes

En esos partidos de tu equipo favorito, en el que no quieres que pierdan, al delantero se le ocurre fallar la más clara de gol. Te preguntas, ¿costará mucho meterla? La respuesta aunque no nos guste es, sí.

Te recomendamos: Futbol mexicano: el costo de operación en todas sus divisiones.

Específicamente para esa jugada, no se necesitaba mucho, cualquiera la empujaba, pero lo que sí cuesta, y demasiado, es toda la maquinaria que permite que esos futbolistas puedan estar en la cancha. No son sólo ellos, también está el cuerpo técnico, el staff, los de comunicación, los de redes sociales, los directivos, y todos aquellos que intervienen para que se generara ese último pase.

Para que todo funcione dentro de un club se requiere dinero. Alguien tiene que pagar todos esos sueldos y gastos, que no son nada baratos por cierto en México. ¿Y quién tiene una chequera de ese tamaño? Las grandes empresas, los consorcios, las transnacionales. El romanticismo de que el futbol es de los aficionados, se rompe a la hora saldar las cuentas.

En México, como en muchas partes del mundo, los multimillonarios son los verdaderos dueños del balón. Las televisoras, cementeras, casas de apuestas, constructoras, comercializadoras y hasta la venta de suplementos alimenticios son los sectores que producen la lana para que once jugadores salgan al campo cada fin de semana. Ya sí ganan es todavía mejor.

Antes de toda la sacudida por el Covid-19, el Míster tenía los siguientes datos sobre el rango de costos de operación anuales en las diferentes divisiones.

  • Liga MX: 450 a 1,500 mdp
  • Ascenso MX ahora Liga de Expansión: 15 a 45 mdp
  • Liga Premier: 6 a 12 mdp
  • ·Tercera División: 400,000 a 4 mdp

Las empresas que quieran tener un equipo de futbol, les debe sobrar, al menos, estas cantidades de dinero para poder sostener la estructura por un año. Para pensar en títulos, además habrá que saber cómo invertir bien tu dinero.

Entonces, ¿los pequeños empresarios están fuera de la jugada? ¿Si tengo mi negocio, no puedo ahorrar para comprar mi equipo? ¿Realmente se necesita tanto dinero para jugar en una liga profesional? ¿Las PyMES están dentro de la industria del futbol?

Para eso hay que revisar números, porque si no, automáticamente quedamos fuera.

Queriendo nadar con tiburones

Foto: Twitter de los Tigres

Al mirar a los propietarios de los 18 equipos de la Liga MX, te encuentras con que son (la gran mayoría) puros “tiburones” de grandes fortunas. Es una barrera de entrada bastante marcada. Y por más que muchos emprendedores desearían entrar al tanque del futbol mexicano, se requeriría más que un buen speech para hacerlo.

Las pequeñas y medianas empresas, PyMES, como son conocidas, junto con los micro establecimientos representan el 99.8 % de todos los que existen en el país. Estas tienen diferentes clasificaciones por el número de empleados y por el tamaño de sus ventas, pero nos centraremos en solo dos de ellas.

  • Pequeña: Entre 11 a 50 trabajadores y facturación anual entre los 4 hasta los 100 mdp
  • Mediana: Entre 51 a 250 trabajadores y facturación anual entre los 100 millones hasta los 250 mdp

Simplemente por las ganancias, sería prácticamente imposible solventar los costos que necesita un club de Primera División, que como mencionamos, está en al menos 450 mdp al año.

En 2019, el INEGI reportaba que entre estos dos tipos de empresas, concentran al 30.7% de personas ocupadas, pero la pandemia ha impactado muchísimo en ellas. Incluso muchas tuvieron que cerrar. Ahora tener que batallar en un sector tan volátil e inestable como lo es el futbol, sería todo un reto.

“¿Ganan los propietarios de los clubs más dinero con el fútbol que con sus otros negocios?”, es una de las preguntas más recurrentes, y que Oliver Seitz, del Johan Cruyff Institute, intentó resolver analizando a los manejos de equipos importantes de Europa, en un estudio de 2018.

Entre las reflexiones que hace, se encuentra un escenario al que se enfrentarían las Pymes en caso de inmiscuirse en el futbol.

“Si un empresario local, es propietario de un club que genera más ingresos de los que él o ella puede generar con otras actividades, será lógico que el club actúe bajo un estrecho control financiero y persiga el éxito en el terreno de juego dentro de esas limitaciones. Con suerte, ayudará al propietario a generar unos ingresos adicionales, por lo que éste considerará el club un activo importante para su riqueza personal”.

Claro, los ingresos que producen los equipos de futbol también son altísimos, pero el manejo de las finanzas tiene que ser estudiado y calculado, para hacerlo redituable. Mientras para las grandes empresas, que pueden “darse ciertos lujos”, el escenario es normalmente el siguiente:

“Si el propietario es una persona sumamente adinerada, la importancia del club para el conjunto de sus finanzas será pequeña, por lo que tenderá a gestionarlo con un presupuesto menos estricto y a tratar ese activo como un capricho. Si funciona económicamente, estupendo. Si no, no tiene por qué haber problema”.

Algo que suena muy familiar cuando escuchamos de cada ocurrencia que tienen los dueños al tomar decisiones en la Liga MX.

¿En qué se gasta?

Foto: Twitter Pumas

Hoy en día, no existen equipos de la Primera División y también en la Liga de Expansión, que no cuenten con considerables comitivas para cada labor del club. Una se dedica a lo futbolístico, otra a lo administrativo, y finalmente una más al marketing y negocios. No es como en nuestra liga de llano, que tu cuate la hace de directivo, tesorero, entrenador, juega de defensa, y aparte coopera para las bebidas al final del partido.

Los montos de operación de un equipo de futbol se dividen en:

  • Nómina
  • Viajes
  • Transportación
  • Hoteles
  • Alimentación
  • Gasto de oficinas (servicios)
  • Apertura del estadio
  • Mantenimiento de las canchas

De acuerdos que fueron publicados por Forbes México tan sólo la nómina significa entre el 65 y hasta 85% de los gastos. Por lo mismo, fue una de las situaciones que se buscó ajustar cuando llegó la pandemia. Los altos sueldos, principalmente de futbolistas, eran una importante carga para las empresas involucradas en el futbol.

Para darnos otra idea, en el sitio de negocios Simplanations, analizaron cómo se distribuyen los egresos de los clubes de la Premier League, de acuerdo a sus reportes anuales. Además de rangos de cifras de gastos por año, dependiendo si eran un equipo chico, o un grande.

  • Gastos de transferencias: 10 a 95 millones de dólares
  • Sueldos y salarios (jugadores y staff): 60 a 190 millones de dólares
  • Gastos operativos: 25 a 90 millones de dólares

En estos últimos incluyen el mantenimiento de instalaciones, la inversión en fuerzas básicas, el marketing, plataformas, virtuales, y viajes. Y añadir que cada temporada, el nivel de especialización en las diferentes áreas es mayor. Por eso también aumenta la carga de dinero para las instituciones.

El dueño, un técnico y una secretaria manejaban todo un club

Foto: Don Balón

No siempre el futbol tuvo estas grandes estructuras organizacionales. Era más simple todo, y para los nostálgicos, con mucho mejor nivel. Incluso en la Primera División, existieron equipos que no rebasaban los 30 empleados. Uno de los más coloridos fueron los Ates de Morelia, los verdaderos precursores de lo que hoy es el Mazatlán F.C.

En 1983, Don Nicandro Ortiz, un empresario con una fábrica de polietileno, adquirió al equipo para cumplir uno de sus sueños. Contrató a Antonio ‘La Tota’ Carbajal como técnico, para juntos armar la plantilla, decidir contrataciones y hacer la logística de viajes. En lo administrativo sólo les apoyaba la secretaria Glafira Rodríguez, quien fungía de “mercadóloga, agente de viajes, y mucho más”.

“Los tres eran toda la directiva, no había más. A Carbajal, dentro de la cancha lo acompañaban uno o dos ayudantes y el doctor, ese era el cuerpo técnico y los jugadores, no más de 18 elementos… viajaban en en un camioncito destartalado, comían sándwiches y tortas, se hospedaban en hoteles de tercera y muchas veces la Tota tuvo que sacar su tarjeta de crédito para que los dejaran salir del hotel y poder jugar”.

Relata Carlos Calderón en su libro “Anecdotario del Futbol Mexicano II”, y como los Ates de Morelia, hubo algunas historias similares en los 80, 90 y al inicio de los 2000. Hoy parece hasta irreal la manera en que se manejaron ciertos clubes que pasaron por la Primera División.

¿Cuándo fue imposible para los pequeños empresarios y las PyMES entrar al mundo del futbol? Fue un proceso largo. Después de la profesionalización del balompié azteca en 1943, transcurrieron muchos años en la que los equipos eran propiedad de personas con negocios locales. La pasión por el deporte era de las principales motivaciones.

En el trabajo de “El futbol mexicano como instrumento de poder económico y político” de los académicos Jonathan Montero Oropeza y Dante Guillermo Celis Galindo, hacen un repaso de la evolución hasta nuestros tiempos. Y sin querer sonar al presidente Andrés Manuel López Obrador, el punto de partido sería el neoliberalismo.

“Diversas empresas alrededor del orbe comenzaron a asumir el control de clubes de futbol, con el afán de mejorar su imagen y adentrarse en la población en búsqueda de una mayor hegemonía y poder. México no fue la excepción, mediante el auge del neoliberalismo, diversas empresas se integraron al negocio del futbol, lo cual se evidencia en la influencia regional e incluso nacional de estas corporaciones”.

Otro momento determinante para alejar a las PyMES del máximo circuito fue con la creación de la Liga MX y el Ascenso MX, en 2012. A partir de entonces se decidió crear estructuras no sólo a nivel federativo, sino que también todos los clubes contaran con un nivel de profesionalización mayor.

No sólo eso, para acceder a la Primera División se impusieron demasiados filtros, dentro del cuaderno de cargos para los equipos que buscaran ascender. Si había proyectos sustentados por medianas empresas, se les negaba la entrada a llegar a lo más alto. Se perdían las ganas de invertir en el equipo.

Entre los requerimientos demasiado quisquillosos estaban:

  • Estadio con capacidad para 20 mil aficionados
  • Casa Club
  • Proyecto de Fuerzas Básicas desde la Sub-13 en adelante

Es un ideal tener a todos las instituciones en las mejores condiciones, pero con eso te privas de ver a equipos de pequeñas localidades compitiendo contra los grandes como América, Chivas, Cruz Azul y Pumas. Duelos con mucho folclor en las gradas, y con volver a ver a las figuras ensuciándose de lodo y sufriendo ante condiciones hostiles.

Hay espacios, pero en categorías inferiores

Foto: Liga TDP

Después de todo este pasaje, la pregunta es si quedan espacios para que las PyMES puedan ser propietarias de un equipo de futbol. La respuesta es sí, pero no donde todos quisieran.

La Tercera División, es la última categoría profesional. Un sitio prácticamente invisible para el futbol mexicano. En una liga en la que no hay retorno de inversión. Con 192 equipos, pero que solo 167 tienen derecho al ascenso a la Liga Premier. Aunque la mayoría sabe que aquí hay otros intereses, pero no el hacer dinero.

De acuerdo a información recabada por El Míster (en diciembre pasado realizamos un dossier dedicado a la Tercera División), los costos de operación son:

  • Pago de arbitraje: 7,000 pesos por partido
  • Canchas de entrenamiento: 2,000 pesos o gratis en convenios con gobiernos locales
  • Registros: 3,500 pesos
  • Viajes y comida: 400,000 pesos por toda la temporada
  • Costo de operación de franquicias con ascenso: 400-900 mil pesos anuales que no dependen de clubes
  • Filiales de clubes de Liga Premier, Expansión o Liga MX: 3-4 millones de pesos

Hay muy pocos alicientes para contar con un club de esta categoría. Y lo mismo pasa en la Liga Premier, en donde muchos propietarios tienen el sueño de algún día ver a su equipo en la Primera División, pero ahora que no existe ni ascenso, ni descenso en la Liga MX, el interés de los empresarios en esta categoría disminuyó considerablemente.

Miguel Ángel Rogel, dueño del Atlético Estado de México en la Liga Premier y Linces de Tlaxcala en la TDP, en julio del año pasado, dio fuertes declaraciones para un reportaje de Proceso, en el que refleja el sentir de muchos propietarios.

“Sólo un tonto se atrevería a invertir 9 o 10 millones de pesos por temporada en la Liga Premier únicamente por un trofeo y unas medallas; no hay expectativa de nada. Nadie de la Liga MX voltea a decirte: ‘Me interesa este jugador, véndemelo; te pago los derechos de formación’. ¡Nadie voltea a ver a esa liga!”.

La desbandada ocurrió y la Liga Premier MX se redujo de 43 a 28 equipos. ¿Quiénes se quedaron? Algunas instituciones que son propiedad de Universidades, otros que son administrados por gobiernos municipales, también hay filiales o grupos de amplia experiencia en el futbol mexicano como la familia San Román, pero las PyMES ya tampoco existen en esta división. 

Con tantas barreras de entrada, pocas motivaciones, y mucho dinero en riesgo, las pequeñas y medianas empresas han quedado relegadas a ser partícipes del futbol. Al menos como propietarios. Si quieren figurar en esta industria, parece que la única opción es aparecer como patrocinador en alguna parte del uniforme.

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