El otro imperio: la piratería deportiva

El otro imperio: la piratería deportiva

El otro imperio: la piratería deportiva

“Pásele, pásele, tengo las copias, imitaciones, clon, clon espejo, la que gustes”, pregonan en cualquier tianguis de México. La variedad es ilimitada. Hay tenis, gorras y playeras de equipos que en tiendas departamentales no encuentras. Tienen las cajas, las etiquetas y hasta los códigos QR. Para identificar si son o no originales, necesitas un ojo clínico.

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La palabra “piratería” es innombrable para los comerciantes. No ayuda en las ventas. Por más que la mayoría de las personas saben que lo que están comprando es apócrifo, no hace falta recordarlo. Una industria que se ha normalizado, a pesar de que a todas luces es ilegal. “Mira, tienen la del Napoli con el dorsal del Chucky”.

Y cada año el mercado negro de productos deportivos se desarrolla más. Ya no sólo están en las ventas en físico. Ahora con el eCommerce, hay miles de tenis y jerseys falsificados que circulan por la red. Los esfuerzos por combatir este ilícito son insuficientes. “Ya te metieron gol, eso es pirata”.

No es un problema exclusivo de México, ni tampoco de los artículos deportivos. Abunda en todo el mundo y mueve cifras exorbitantes, provoca pérdidas gigantescas y tiene otros impactos.

En el último informe que presentó la Cámara de Comercio Internacional (ICC), titulado “The Economic Impacts of Counterfeiting and Piracy”, estiman que para 2022:

  • El valor económico mundial de la falsificación y la piratería podría alcanzar los 2.3 billones de dólares
  • Los costos por las pérdidas fiscales públicas y la aplicación de la ley penal, representarían 1.9 billones de dólares
  • Los impactos negativos totales serían de 4.2 billones de dólares para la economía mundial
  • Estarían en riesgo 5.4 millones de puestos de trabajo por la piratería

El crecimiento desenfrenado de la piratería no sucedió de la noche a la mañana. Es toda una mafia, donde participan desde autoridades en el gobierno, hasta grupos delictivos. Incluso se ha visto la incursión de carteles de la droga en la red de la producción de jerseys. Decir que es un crimen sin víctimas es una mentira.

Por eso, es importante revisar, ¿Cómo está la situación en México? ¿Dónde se fabrican estos artículos? ¿Qué estrategias sirven para proteger a las marcas? ¿La piratería tienen mejores modelos que los originales?

Tenemos un equipo pirata

Foto: Wikimedia Commons

Hasta en el lugar más recóndito del país, en canchas de tierra, puedes encontrar un partido entre equipos que visten del Real Madrid y del Barcelona. De lejos, podrías creer que traen la indumentaria oficial de Adidas y Nike, pero basta con acercarse un poco para darte cuenta de que son imitaciones. La tela es distinta, se deshilacha un poco y hasta tiene otros patrocinadores a los oficiales.

Prácticamente no hay liga de futbol amateur en México con algún equipo con uniformes piratas. Se ha convertido en la opción más rápida y accesible para sentirte un jugador profesional. Basta con ir a algún tianguis, o buscar en redes sociales, definir el equipo que se te imagine, y elegir entre gama baja, media o alta. De precios desde 100 pesos, hasta los mil. “Van con calcetas y short incluidos, si me pides varios te regalo el de portero”.

De acuerdo al reporte “Piratería en México: Diagnóstico de la oferta y de las acciones institucionales”, del Observatorio Nacional Ciudadano (OCC), en el país existen 19 “mercados notorios” de este ilícito, es decir, los espacios físicos que más fueron mencionados. Y los que se relación a tenis y ropa deportiva son:

  • Tepito (CDMX)
  • Chinconcuac (Estado de México)
  • Mercado San Juan de Dios (Guadalajara)
  • Central de Abasto (Guadalajara)
  • Mercado de la Pulga del Río (Monterrey)
  • Centro de la ciudad (Monterrey)
  • Centro Comercial Jorge Murad Macluf “La Fayuca” (Puebla)
  • San Francisco del Rincón (Guanajuato)
  • Centro de León (Guanajuato)
  • Moroleón (Guanajuato)
  • El Pasito (Chihuahua)

No son los únicos pero son donde más se comercializan estas falsificaciones. Normalmente, los productos que son llamados “imitaciones”, de menor calidad y más económicos, se producen en México y se distribuyen en estos puntos. Mientras muchos de los “clon”, que son casi idénticos al original, son importados de otros países, principalmente de China.

El precio es el principal diferenciador para adquirir estos artículos en lugar de los originales. Al menos en el caso de la ropa deportiva, es muy poco el riesgo para el consumidor. Lo peor sería que se le caiga el bordado o el sublimado, o que se den cuenta tus amigos que traes unos “piratas”. No es como las medicinas o las refacciones, que tu vida está en peligro.

Mientras en los sneakers, la cosa cambia un poco. El estatus y lo coleccionable de algunas marcas, han generado que valgan miles de dólares. Sin embargo, muchos de los clones que llegan al país, son fabricados con los mismos moldes, y en algunas ocasiones, tienen mejor calidad que los originales.

Toda la red delincuencial

Foto: Wikipedia Commons

No por eso, el impacto negativo es inexistente. Para que pidas una playera pirata de Raúl Jiménez del Wolverhampton, fue gracias a muchos protagonistas que permiten todo el mercado negro entorno a los productos.

En el mismo informe del OCC, desglosa la estructura de la piratería que va primeramente con:

  • Políticos y autoridades gubernamentales
  • Gremio de comerciantes
  • Vendedores de productos falsificados
  • Tianguistas ajenos a los grupos delictivos
  • Tianguistas que pagan derecho de piso
  • Tianguistas que forman parte de grupos delictivos

La presencia de organizaciones delincuenciales en el proceso de piratería en México es evidente. Lo hacen de manera directa o indirectamente, porque es una forma de sacar dinero, sin exponerse a ser detenidos. Casi lo peor que les puede pasar es que les decomisen la mercancía.

Desde hace una década, incautaciones que han hecho de productos falsos de la NFL en Estados Unidos, mostraron la evidencia de que carteles mexicanos se han involucrado en este delito. Las formas en que participan son diversas:

  • Control de mercado de productos falsificados o de los gremios.
  • Lavado de dinero
  • Diversificación y alianzas con organizaciones trasnacionales para intercambio de bienes ilícitos
  • Cobro de piso
  • Control de instalaciones o locales estratégicos
  • Sobornos para actores estratégicos

Del otro lado de la frontera, los esfuerzos por combatir las falsificaciones de productos deportivos han sido mayores. Por ejemplo, cuentan con un operativo llamado Operation Team Player, supervisado por Seguridad Nacional, y que empieza desde que termina cada Super Bowl, hasta que inicia el de la siguiente temporada.

En el último año, se incautaron más de 100,000 artículos falsificados con valor de 44 millones de dólares, de acuerdo a información de AP. Desde playeras, gorras, souvenirs y hasta anillos de campeón estaban en el mercado negro. Y eso fue lo que se las autoridades confiscaron, ahora hay que imaginar lo que se logró vender.

En la plataforma china Alibaba aparecen ofertas por jerseys de Tom Brady de entre 15 a 17 dólares, cuando su valor en tiendas oficiales es seis veces más. Además, te hacen descuento si compras más de 100 piezas. ¿Qué aficionado quisiera tantas? Ninguno, sólo muestra lo fácil que es adquirir estos productos y revenderlos en otros países.

Y en redes sociales es todavía peor, estudios de Red Points, plataforma que cuida los derechos de autor de las marcas, revelan que casi un tercio de los productos de ropa deportiva falsos se encuentran en Facebook. Por más que existen algoritmos que tratan de detectar las fotografías en las que se anuncian estos artículos, hay muchas artimañas para engañarlos.

Y qué hacen las marcas

Entonces, ¿Qué pueden hacer las marcas para combatir la piratería? ¿Cómo se erradican los tianguis en México que venden cientos de uniformes falsificados día con día? La verdad es algo que luce muy complicado, en especial ante la tibieza de las leyes para castigar estos delitos.

Los productores tienen diferentes impactos, primero por los artículos que dejan de vender cuando alguien prefiere o termina comprando una imitación, después en el daño de su imagen, ya que se pierde la exclusividad, y finalmente los gastos que invierten en prevenir la piratería.

En diferentes operativos que se realizan, sólo confiscan y prácticamente nunca detienen a nadie. Si lo llegan a hacer, sale pronto de la cárcel. Resultan muy caros los litigios para castigar a un vendedor de piratería, cuando en las calles o en redes sociales, se siguen ofertando miles de tus productos apócrifos.

Lamentablemente, las marcas han tenido que recurrir más a estrategias de marketing para generar un diferencial en los originales. Darle un valor intangible a las personas que adquieren los artículos de su equipo favorito en los medios oficiales. Y eso tampoco es sencillo.

En el reportaje “¿Cuál le gusta jovenazo?: la piratería deportiva en la CDMX” del sitio LaBarra.mx, platican con Jean Carlo Beas, director creativo especializado en deportes, y destaca las estrategias de Adidas con playeras de México que se anuncian que se fabrican en el país para apelar al sentimiento nacional. O la de Nike y sus camisetas hechas con PET, al ofrecer al consumidor la sensación de apoyar al medio ambiente.

Las marcas tienen que trabajar mucho en cambiar la concientización de los aficionados. Si en su momento, los cines en México lucharon con la campaña “Tenemos un papá pirata”, para hacer ver a los niños, que las películas en DVDs que se vendían en los tianguis estaba mal, lo mismo se tendría que hacer con tener una playera falsa de Messi o Cristiano.

También hay que revisar el tema de los precios y la sobreoferta de artículos deportivos. Con el mundo en crisis, hasta dónde una persona está dispuesta a invertir en vestir los colores de un equipo con el que además muchas veces te enojas cuando les va mal y quieres quemar su playera.

En los estudios de Red Points, apuntan a que el 90% de los encuestados no está dispuesto a gastar el valor completo de las camisetas de futbol oficiales. Mientras que el 38% admitía haber comprado una playera pirata, y eso que es una cifra sólo de las personas que son sinceras, y de las que sí se dieron cuenta que era una falsificación, ya que hay muchos que seguramente ni idea tienen que su jersey es clon.

Finalmente señalar a las autoridades. Tanto producto falso no llega sin colusión de las aduanas. Las maquiladoras en CDMX, Guanajuato o Ciudad Juárez existen gracias a la vista gorda de los gobiernos. Y las leyes para el último nivel en la venta de piratería son muy laxas.

Es un círculo vicioso en el que nadie quiere meter las manos, porque de aquí puede salir mucha podredumbre.

¿Hay piratas que son mejor que los originales?

Foto: Nike

Si bien los consumidores deciden comprar una imitación por el precio, cada vez más esperan que la calidad se acerque al original. A nadie le gusta gastar su dinero en una playera o tenis, y que en unas semanas ya no sirvan o se rompan. “¿Y si salen buenos, jefe?”.

Al ser toda una mafia, los productores logran disminuir gastos, e invertir en mejorar la imagen y los detalles de sus prendas. Están al pendiente de las novedades, y hasta consultan frecuentemente páginas como “Todo Sobre Camisetas”.

Este sitio que empezó como un simple blog en 2008, se ha vuelto referente para aficionados, medios de comunicación y vendedores piratas sobre los lanzamientos de los nuevos jerseys de futbol. Cada cierre de temporada, las filtraciones de los flamantes diseños aparecen aquí.

Se ha especulado si las mismas marcas deciden hacer estas revelaciones para medir la respuesta de los seguidores al uniforme, pero el portal apunta a ser un “sitio 100% independiente”.

Todo Sobre Camisetas presume:

  • Un promedio de 500,000 visitas mensuales
  • Una comunidad de 100,000 usuarios en todo el mundo en sus redes sociales

En cuanto a los sneakers, son más codiciados y hay una euforia que les da valores exorbitantes. Mucho de esto lo genera el glamour, lo coleccionable y las apariencias que genera traer los tenis de Travis Scott o de Drake.

Los tenis que están arriba de 20 mil pesos, lo es más por lo intangible que por el costo de producción. Por lo que cada vez es más frecuente hallar unos pares tipo “clon espejo” con mejor calidad incluso que los originales. Sólo para verdaderos conocedores es fácil identificar los detalles que los diferencian.

Recientemente el youtuber Yulay publicó el documental dramatizado “CLONADORES de TENNIS en Tepito” en el que nos representa cómo esta mafia consigue desde las cajas, etiquetas, códigos QR, y los adapta para hacerlos ver lo más idénticos posibles.

Hay diseños exclusivos que difícilmente se encuentran en los medios oficiales, pero que en la piratería sí los tienen, y tan sólo de 800 a mil 200 pesos. Un precio al alcance de cualquiera y que cumple con los objetivos aspiracionales de lucir tus sneakers de gama alta. Comúnmente, y un poco corriente, decimos “dan el gatazo”.

El ‘D10S’ también pecó con los piratas

Foto: Wikimedia Commons

Una de las playeras de futbol que más valen en el mundo de los coleccionistas es “pirata”. Su historia es legendaria, al igual que quien la portó un 22 de junio de 1986. El día en que Diego Armando Maradona se inmortalizó con sus dos goles para el triunfo de Argentina ante Inglaterra en los cuartos de final de un Mundial.

Existen muchas versiones al respecto del origen de las playeras que utilizó la Albiceleste en aquel partido. Dos días antes del encuentro, el técnico Carlos Bilardo pidió unos nuevos uniformes que fueran livianos, ya que la marca Le Coq Sportif no les había hecho las playeras de visitante con la tecnología de pequeños orificios en la tela. Con el sudor llegaban a pesar kilos.

Los utileros desesperados recorrieron parte de la Ciudad de México en busca de prendas genéricas de esta marca, pero con la característica que había encargado el entrenador. Dónde las encontraron es un misterio que hasta hoy nunca se ha resuelto.

Óscar Ruggeri, jugador argentino de esa selección, recientemente platicó que fueron a Tepito para conseguir las playeras que quería Bilardo. Se imaginan que un equipo que terminó campeón del mundo y que además jugó uno de los partidos más emblemáticos de la historia de la Copa del Mundo, lo hizo con un uniforme proveniente del barrio bravo.  

En el libro “El Partido” de Andrés Burgos, es donde más testimonios se recabaron para descifrar el enigma. La presencia de Héctor Zelada, quien era integrante del combinado nacional y también portero del América, y tenía un local de ropa deportiva parece que fue quien consiguió las playeras. Sin embargo, los utileros nunca mencionaron al guardameta.

También aquí cuentan a más detalle cómo se estamparon los números en los dorsales y se bordó el escudo de la AFA, a tan solo unas horas del juego contra los ingleses. El resultado final no convenció a Bilardo, que se dio cuenta de la mala calidad de la camiseta, pero salió Maradona, la vio y dijo: “Uh, qué bárbaro, me gusta. Con esta les ganamos a los ingleses”.

No había más. Le dio el visto bueno a esta réplica que le dio fortuna para “La mano de Dios” y “El Gol del Siglo”. Luego intercambiaría por obra de la casualidad playera con Steve Hodge, y hoy en día está valuada en cerca de un millón de dólares, aunque el exfutbolista inglés niega que quiera venderla.

Parte del relato sobre los misterios de esta playera pirata, también se pueden encontrar en el podcast Argentina Inglaterra 1986, en el capítulo “Pequeñas grandes historias”, en el que el mismo Burgos cuenta las leyendas que surgieron aquella tarde en el Estadio Azteca. 

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