“El periodismo deportivo debe ser ético y de calidad para que los lectores estén dispuestos a gastar su dinero”

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José Luis Rojas Torrijos, profesor de Periodismo en la Universidad de Sevilla, creador de la web Periodismo Deportivo de Calidad y especialista en medios deportivos charló con El Míster para darnos una visión de cómo será (o debería presentarse) la cobertura en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Torrijos se ha especializado en el análisis de los medios y del periodismo deportivo, ha impartido cursos y charlas en América Latina y tiene diversos estudios académicos sobre el tema.

En la charla con este medio, José Luis da algunos consejos para realizar una cobertura diferenciada, destaca que la innovación será fundamental para marcar distancia del resto, pero sobre todo considera que la ética es un pilar fundamental para producir contenidos de calidad, aunque “en general, en la ecuación mediática actual la ética no parece, lamentablemente, una prioridad”, pero asegura que justamente ese puede ser la punta de lanza para sentar las bases de la monetización.

¿Cuáles consideras que serán los retos periodísticos más importantes que enfrentarán los medios en la cobertura de Tokio 2020?

Las coberturas de los grandes acontecimientos deportivos como Tokio 2020 constituyen una ocasión ideal para que el periodismo deportivo demuestre de qué salud goza en estos momentos.

La cobertura plantea un primer gran reto para los medios, que es su preparación. La previa ha de construirse adecuadamente de forma que se deje trazada toda una planificación de meses de duración. Ya hay medios importantes que han empezado a preparar en sus webs la gran cita deportiva del año, de forma que han de sumarse los principales recursos humanos y técnicos, no solo de la sección de Deportes sino de otras como Gráficos e Interactivos, Datos y Fotografía y Vídeo, para hacer el mejor trabajo posible. Insisto en la importancia de la planificación.

Esta cobertura previa es esencial, además, porque es la prepara al lector para seguir la competición. Luego el reto de la cobertura de las pruebas es arduo, claro. Exige preparación y agilidad en la coordinación en el trabajo de redacción, y, sobre todo, superespecialización pero también polivalencia, calidad en suma, en los reporteros que se desplacen al país sede.

De Río de Janeiro a Tokio, ¿ha cambiado el periodismo deportivo, destacarías algo?

El periodismo deportivo será sobre todo una evolución de lo realizado con anterioridad. Hace cuatros en Río las coberturas más innovadoras ya mostraron nuevas maneras de aproximar el magno evento a los públicos, sobre todo desde un punto de vista visual e interactivo.

Ya entonces se potenciaron los videoformatos para llegar más y mejor a las nuevas audiencias por todo tipo de plataformas, se exploró la gamificación con nuevas narrativas con las que hacer más partícipe al aficionado, se avanzó en un periodismo de datos más analítico y predictivo que también arrojó nuevos ángulos de la competición y sus deportistas, y se comenzó a probar la tecnología de automatización para liberar a periodistas de tareas más rutinarias y propiciar que estos tengan más tiempo para hacer reporterismo.

Y Tokio supondrá para el periodismo deportivo, como ya pasó en PyeongChang hace dos años, un avance en el aprovechamiento de todas estas tecnologías para hacer una cobertura más dinámica y multiplataforma, más inmersiva e incluso más personalizada. Fruto de toda esta evolución ganarán más peso los formatos móviles y la realidad aumentada.

Entendiendo que en cada caso y país es diferente, pero si hubiera que hacer una media, ¿qué papel juega hoy la ética en los medios deportivos, es un papel relevante, irrelevante?

En general, en la ecuación mediática actual la ética no parece, lamentablemente, una prioridad para el periodismo deportivo.

A la vista está: el defensor u ombudsman se ha convertido en una rara avis (ni siquiera ESPN lo tiene ya) y la figura del corrector de textos pasó a mejor vida en la mayoría de las redacciones, mientras que los códigos deontológicos siguen siendo grandes desconocidos y los libros de estilo están ahí pero como poco más que un adorno para las estanterías.

Ahora que la preocupación de la gran mayoría de directores/empresarios de medios reside en salvaguardar la viabilidad económica del negocio, es más necesario que nunca retornar a las bases de la profesión, a la ética, como andamio a partir del cual reconstruir la credibilidad y la reputación de un oficio que, no lo olvidemos, se debe a sus lectores y estos quienes, con su apoyo económico en forma de suscripción o membresía, han de sostener a los medios.

El periodismo deportivo tiene que ser ético y de calidad para que esos lectores estén dispuestos a gastarse un poco de su dinero. El cortoplacismo del click y de unas métricas engañosas (priorizar páginas vistas en vez de tiempo de permanencia, por ejemplo) han desorientado a buena parte del periodismo que se hace hoy.

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Foto: Cortesía José Luis Rojas Torrijos.

Si tuvieras que elegir entre un alto presupuesto para una cobertura o creatividad y un número reducido de periodistas para Tokio 2020, ¿por cuál te inclinas y por qué?

Como señalaba antes, la cobertura tiene en realidad dos momentos: la previa y la competición. La primera exige tiempo y personal suficiente que pueda desligarse durante meses del día a día para ir elaborando especiales, entrevistas, gráficos y reportajes.

El presupuesto en todo caso debería incluir esta fase preparatoria, que es clave porque pone los cimientos de lo que será luego la crónica de las pruebas. Para esta segunda parte, y dado lo costoso que a buen seguro resultará a muchos medios desplazar a muchos periodistas a Japón, los esfuerzos deberían encaminarse hacia la eficiencia, esto es, apostar por desplazar a la cita a un número reducido de periodistas que sean polivalentes y, además, posean los mejores conocimientos sobre las modalidades olímpicas más relevantes o sobre aquellas por las que habrá que apostar cuando un deportista nacional se juegue una medalla.

Dada la inmensidad de unos Juegos, hay que aplicar criterios de selección y jerarquización de los temas, porque cubrir unos Juegos no significa estar en todos los sitios sino racionalizar bien los recursos para mantener siempre las opciones de poder informar con agilidad y calidad de cualquier cosa que ahí suceda.

En cualquier caso, una cobertura de calidad es contar con periodistas suficientes, pero también con una correcta organización del trabajo.

Si tuvieras que dar 3 consejos para la cobertura de Tokio 2020, ¿cuáles serían y por qué?

Los medios harían bien en preparar adecuadamente al lector desde la previa en la explicación y el acercamiento del conocimiento general de las diferentes disciplinas que conforman el programa (formato de competición, reglamento, historia e incluso léxico). Hacerlo así, desde luego, predispone positivamente a tu público y lo prepara mejor para que, cuando empiece la competición, consuma más contenidos tuyos.

El segundo consejo sería dotar a tu cobertura de un sello propio. Habitualmente esto se consigue a partir de la valía y la experiencia de las firmas, que son quienes edifican la marca periodística del medio, pero también con una apuesta editorial por la innovación en la confección de la agenda temática y en el aprovechamiento de las nuevas narrativas para contar los Juegos de una forma diferenciadora respecto a otros medios de la competencia.

Una tercera recomendación sería ir más allá de los Juegos para hacer un mejor y más verdadero periodismo deportivo. Porque eso que interesa tanto a todos durante poco más de dos semanas puede seguir haciéndolo durante el resto del año. Se trataría no tanto de cambiar prioridades sino de ampliar y diversificar la agenda más allá del fútbol, de aprovechar la inercia de notoriedad alcanzada en unos Juegos por determinadas modalidades y deportistas para seguir hablando de ello cada vez que se celebren competiciones del máximo nivel nacional e internacional, ligas y campeonatos que suelen celebrarse cada año.

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