El periodismo deportivo es ruin… ¿por la necesidad del negocio?

El periodismo deportivo es ruin… ¿por la necesidad del negocio?

IVAN PÉREZ

TEXTO CORTESÍA DE CÁMARA HÚNGARA

La excusa más ruin que puede existir en el periodismo es catalogar a las personas ‘famosas’ con una etiqueta de ‘figura pública’ y con eso nos damos la licencia de contar TODO de ellas: que si se ha besado el futbolista con un hombre, con tres mujeres, que si ha respondido a un periodista o no, que si está mal esto, lo otro. “Son figuras públicas y atañe a todos”, escuché alguna vez en una charla entre ‘periodistas’.

Sí, podemos ser muy canallas, cobardes, ruines. Y lo peor es que somos así por necesidad, no por convicción y eso todavía es más triste.

Probablemente lo somos sin querer serlo (sigo pensando que en la mayoría de los casos es así, ojalá), lo somos por otra cosa que es doblemente ruin… ganar visitas como sea, por lo que sea, si destruyes una familia, no importa. Y eso nos genera otra cosa más terrible… no somos lo que queremos o pensamos ser. Qué duro.

Hoy la ‘nota’ es que el jugador de Tigres, Jesús Dueñas, tiene en sus piernas a una mujer que no es su esposa. ¿Está bien?, ¿está mal?…

Récord, El Universal, Publimetro, Referee (al menos los que he podido ver, pero seguramente más) han dado espacio en sus versiones digitales a la foto. Claro, han ganado miles de visitas con esto y seguramente cumplirán con la cuota que les exigen los editores en jefe para mantener su puesto o para que los patrocinadores no se vayan con la competencia.

Los casos más recientes donde el tema deportivo no es noticia es precisamente Dueñas, la agresión de Gignac a un reportero y la supuesta golpiza que dio Alan Pulido a otra mujer.

En su portada digital, Récord destaca la nota de Jesús, una más que titulan ¿La venganza de Pulido? (que habla de una mujer golpeada por el jugador), y belleza de impacto (mujeres en bikini). Así las cosas en el diario deportivo más importante del país. Si no sabía que era el infoentretenimiento, pues es eso.

Lo peor de todo es que las necesidades laborales (que por cierto todos tenemos) orillan al personal editorial a publicar cosas con las que en el fondo no están de acuerdo, pero que ‘deben’ hacer por la necesidad de tener una cuota de clics.

El modelo de negocio de los actuales medios de comunicación nos está ahogando, porque dependemos de marcas y métricas que no forzosamente van de la mano de la calidad. Los medios se han hecho rehenes del sistema y por eso vemos, más y más casos como el de Dueñas, Pulido o Gignac.

No es fácil, de alguna manera entiendo lo que ocurre en aquellas redacciones. O cumples con clics y números o te vas y llega otro que créeme, hará todo lo posible por llevar visitas.

Tengo un contacto en Twitter que además de postear el contenido en su medio, también lo hace en su cuenta personal, casi siempre con el hastag #Imperdible…

 

Hace tiempo que la corriente de infoentretenmiento domina la escena del periodismo deportivo. Y bueno, la tendencia es esa y la que gana más plata. Y me voy a casos más extremos, ¿qué tal si eres una madre o padre de familia (como muchos editores o editoras lo son) y tienes la presión de cumplir cuotas, no harías lo que fuera por mantener el trabajo, la estabilidad económica en casa?… pues claro que sí, porque además es un tema de conservación y subsistencia humana.

Desafortunadamente las necesidades o hasta el placer de hacer este ‘tipo de periodismo’ tiene sus consecuencias. Nos tildan de mentirosos, de chismosos, de pocos serios… y también se trunca a las nuevas generaciones de capacitarse mejor. No estoy en contra de las nuevas tecnologías, pero en teoría un periodista debería leer más libros de ficción y de no ficción antes de poner un filtro en Photoshop, y ocurre lo contrario.

La consecuencia de notas como Dueñas dañan la imagen del ya maltratado periodismo deportivo. Lo enferman, lo aniquilan… qué curioso, las notas que ahora dan vida y viabilidad financiera, seguramente serán las que en un futuro hagan más miserable nuestra profesión.

Porque seamos sinceros, no necesitas saber de metodología de la investigación, sobre estructuras o periodismo narrativo para salir en enfrente de una cámara y decir cualquier cosa, hablar de tus gustos y listo. Además, las empresas se ahorran hasta más de la mitad del sueldo si tienen una persona ‘menos calificada’.

Bartlett Giamatti en What’s wrong with American sports pages? Proceedings of the American Society of Newspaper editors, criticó a los editores de los diarios quienes no consideran que el deporte es una información seria:

“Mi impresión es que los editores generalmente ignoran las secciones deportivas. Los editores actuales no aplican el mismo proceso de edición y rigurosidad que se aplican en otras secciones”.

Garrison M.B en Finding their place in journalism: Newspaper Sports Journalism, deja dos conclusiones interesantes:

1.- Que los periodistas deportivos tienen serios problemas de profesionalización.

2.- Que el periodismo deportivo se confronta con el periodismo en general y no es visto con seriedad y rigor.

El estudio de Garrison M.B, destacó la mala percepción que se tiene del periodismo deportivo. Tom Tebbs, editor de deportes de Monterrey Herald en California, identificó que uno de los problemas es el tema de la ética. Dwinght Kier, editor del Center Daily Times, que la principal preocupación del periodismo deportivo es la credibilidad. Fred Turner, editor deportivo de Sun Sentinel, comentó que otro de los conflictos es que sólo se enfocan en deportes en específico cuando generan contenidos y excluyen los otros.

Así que, entre necesidad, gusto, ignorancia, el periodismo deportivo en nuestro país es un rehén, que incluso, sin exagerar lo digo: puede destruir vidas. Podemos ser tan ruines… sin quererlo o quizás peor, sin que nos importe. Así las cosas.

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