FIFA Street o el regreso a la infancia

IVÁN SÁNCHEZ

¿Recuerdan los juegos FIFA Street que inmortalizó EA Sports hace más de una década, donde podían jugar futbol de tercias en cualquier punto callejero? ¿O tal vez son inolvidables esas cascaritas que de niños jugaban con sus vecinos en plena calle y que sólo se detenían con el paso de los automóviles o al grito: ‘Gol gana’?

Pues las calles del barrio de la Magdalena Mixhuca, conocida popularmente como La Marrana, se olvidaron por un fin de semana de los problemas y conflictos sociales que aquejan una zona que suele estar en el foco rojo de la Alcaldía Venustiano Carranza para convertirse en una pequeña cancha con porterías, reglas de Fut 7 establecidas, árbitros y ocho equipos que pelearon a tope por un premio económico.

Mucho roce en los siete partidos, al final callejero, las cerca de 300 personas que se dieron cita paradas sobre la banda, atrás de las porterías o disfrutando de los juegos de 40 minutos en las azoteas de sus casas; gritos altisonante a los contrarios o alientos a sus jugadores y equipos favoritos definen lo que podría ser el futbol de barrio en esencia.

“Nunca había jugado un torneo en la calle. Se vive de manera diferente es una pasión distinta porque todos los ojos de la gente que te conoce están puestos en ti; te gritan groserías y hay mucha presión, sin duda es algo distinto.

“Es una cancha muy chica, hay mucho más roce y es un juego de mucha más fuerza de lo normal; me llevo una bonita experiencia”, dice a El Míster, Iván Cruz, uno de los integrantes de La Mentira, el equipo que se consagró campeón del torneo y que se llevó un premio de 8,000 pesos, un trofeo y varios cartones de cerveza.

A final de cuentas la magia que se vivió en la calle de Juan Pardavé, con bicicletas, túneles y hasta a goles de portería a portería de uno que otro arquero que aprovecharon las cortas dimensiones de la cancha fueron el pretexto para que la sociedad conviva y pase un buen rato en los días festivos.  

“Hice el torneo, sobre todo, para que los chavos retomen el deporte, porque vivimos en un barrio en el que se manejan otras cosas, menos el deporte en sí. Invertí cerca de 15 mil pesos en la organización y los uniformes, pero ver que los chavos disfrutan y están contentos no tiene precio”, dice Julio César Morales, organizador del torneo que ha vivido una década en la Magdalena Mixiuhca.

Así, tal vez sin saberlo, los jugadores regresaron a su infancia cuando no importaba nada más que meter gol y ganar un refresco, o llevaron a la realidad el popular FIFA Street.