Gullit Peña: ojalá lo logres, no por el futbol, muéstranos que somos capaces de reconstruirnos

Gullit Peña: ojalá lo logres, no por el futbol, muéstranos que somos capaces de reconstruirnos

Carlos Peña le dijo a su maestra de primaria que prefería que su mamá Juana fuera a recoger su diploma porque él no se cortaría su cabello largo y chino. Jamás dejaría de ser “El Gullit”. “Cuando lo veías en la cancha decías, es el Gullit, es él”, recuerda su padre Marcelino cuando le preguntan por el más pequeño de sus cinco hijos.

¿Cuántas personas tienen que irse para aprender a decir adiós?, ¿cuántas fallas hacen falta para pedir perdón? Años después, El Gullit se perdió, lo perdimos. El futbol fracasó porque lo dejó ir, porque le ofreció ayuda tímida y él podía caer hasta tres, cuatro días en el alcohol. 

¿En qué momento dejamos que la vida se nos vaya?, ¿qué hacemos para ayudarnos uno al otro?, ¿por qué callamos hasta que las cosas se nos van de las manos?

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Gullit
Foto: Tomada de Twitter

Gullit, no queremos que seas el elegante corcel que galopa en la cancha desparramando a los rivales, que vayas de área a área conduciendo el balón y disparando misiles a la portería. No. Queremos que nos demuestres que es posible reconstruirse, vivir de lo que quieres y que no es importante decir que tienes éxito para “estar bien”.

Estamos tan acostumbrados a relatar éxitos que el fracaso lo desdeñamos. La medianía le llamamos mediocridad y ser mediocre en este mundo de influencers, éxitos, glorias es una tumba. 

Hace apenas unos meses, en enero, el Gullit reconoció su alcoholismo y dijo que no le daba “vergüenza aceptarlo”. No tiene nada de malo, es verdad. Según FIFPro, la asociación mundial de futbolistas profesionales, dice menos el 30% de los jugadores caen en la bebida porque no saben manejar el estrés, las malas compañías, la fama y las presiones del oficio.

“Siempre supe que estarían conmigo las personas que siempre han estado, los que me aman, los otros no, sabía que eran pasajeros”, dijo a ESPN.

Según la FIFPro, los equipos en el mundo ponen poca atención a los problemas mentales de sus jugadores. Hay avances tecnológicos para curar lesiones, para detectar cuando un jugador se puede romper, pero muy pocos deciden llevar al diván a sus futbolistas para saber si todo va bien en la cabeza.  El alcoholismo en México -dice Comisión Nacional de las Adicciones- es una adicción que entre el 2011 a la fecha ha aumentado un 93% en el país y desde los 11 años algunos empiezan a tomar la botella como un estilo de vida.

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Aficionado… ¿qué se te vino a la mente cuando te enteraste cuando captaron al Gullit orinando en la fuente de un hotel?, ¿qué pensaste cuando lo miraban comprando cervezas en una tienda convencional?

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Gullit
Foto: Tomada de Twitter

Es verdad que el Gullit ha intentado. Sí. Se internó en la clínica de JC Chávez contra las adicciones para salir de todo esto. Pero no pudo. La recaída, también es lo más normal. Hay ansiedad, estrés, angustia y hasta ganas de morirse.

«Los factores que pueden causar una recaída son las situaciones de gran disponibilidad de bebidas alcohólicas, la relación persistente y frecuente con las personas con las que uno solía beber, frecuentar los mismos lugares donde uno bebía, el estrés y los estados emocionales negativos causados por conflictos con los demás, disgustos, enfados y malas noticias», explica Josep Guardia, secretario de Socidrogalcohol en España.

Su carrera empezó como un metéoro y después del Mundial de Brasil 2014 ha caído estrepitosamente. Primero arriba y luego hasta las cuevas. Entre 2016 a 2019 ha pasado por Chivas, regresó a León, Rangers de Escocia, Cruz Azul, Necaxa y el G. K. S. Tychy de Segunda División en Polonia y ahora está con Dorados entrenando para tratar de ganarse un lugar-

La ciencia dice que lo más importante es que el adicto tiene que vencer a los estímulos cerebrales que le dan placer. ¿Qué clase de batalla no, derrotarse a uno mismo? La idea -comentan los expertos- es conseguir que un bebedor no vea que dejar el alcohol es una prohibición, sino un camino para una mejor vida.

Pero el cerebro es cabrón, mucho. Te engaña, te juega malas pasadas.

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La posible victoria del Gullit no es solo el triunfo a las adicciones, no pasa por recuperar al portentoso futbolista que se nos derrumbó después del 2014, no son los éxitos que pueda conseguir en Dorados de Sinaloa. Su recuperación es mostrarnos que es posible reconstruirnos. Es, por qué no, una opción para creer que si sufres depresión, ansiedad, estás en las drogas, estás en el alcohol, si has perdido a alguien y crees que la vida se te va, que puedes salir, que es probable que caigas, que no lo logres a la primera, pero que si te esfuerzas puedes dejar esa maldita cueva en la que vives.

Gullit… ojalá lo logres.

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