Jugadoras transexuales, una realidad que al futbol le cuesta mirar

Jugadoras transexuales, una realidad que al futbol le cuesta mirar

El 4 de febrero de 2013 Miranda recibió una noticia: no podía jugar futbol, al menos no la Liga Mexicana de Futbol Femenil (LIMEFFE). Para las jugadoras transexuales dedicarse a su pasión no es fácil, tampoco basta la calidad, en muchas ocasiones hay que derrotar al sistema.

“Un hombre está jugando los partidos”, era el ‘insulto más leve’ que recibía cuando saltaba a la cancha. Lo demás ya nos lo podemos imaginar. Silbidos, gritos. Discriminación. 

Fue hasta 10 meses después que Miranda Itzayana Sánchez Salman, mujer transexual, hizo público en una conferencia de prensa en las instalaciones del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (COPRED) el acto de discriminación al que fue objeto.

Al menos en México fue el primer caso público de una mujer transexual que quería jugar futbol a nivel semiprofesional y se le negaba participar por su condición de género.

FOTO: FACEBOOK MIRANDA

Esto fue hace siete años. Hace unos meses, Mara Gómez fichó con el Club Atlético Villa de San Carlos en Argentina y también se desató la polémica: hasta la publicación de esta nota la FIFA no había resuelto si podrá jugar o no.

Desde 2004 el Comité Olímpico Internacional permite que los hombres y las mujeres transexuales compitan con el género que han decidido siempre y cuando se hagan y establezcan ciertos protocolos médicos.  La FIFA tiene un documento titulado “FIFA Gender Verification” que es demasiado ambiguo y no hace referencia a las personas transexuales sino únicamente a hombres y mujeres. 

Uno de sus artículos dice: “En las competiciones masculinas de la FIFA solo tienen derecho a participar hombres. En las competiciones femeninas de la FIFA solo tienen derecho a participar mujeres”. Eso no nos dice demasiado.

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El primer equipo en donde probó suerte Mara fue en el club Toronto City de La Plata en Argentina, que le brindó la confianza para que más adelante se convirtiera en jugadora profesional.

Antes de llegar al equipo Atlético Villa de San Carlos fue capitana del club Malvinas en la liga amateur platense quedó campeona de goleo en el apertura y clausura 2019.

Mara no es la única hay más: Michelle Ribarola que juega como portera para el Deportivo Armenio, Vanina Rios jugó en Argentino del norte y Juventud Antoniana, Paola Suárez ( club Argentino del norte). En España también se han presentado casos: Alba Palacios y Valentina Berr.

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Si la FIFA no tiene claridad en sus reglamentos, algunas federaciones sí. Por ejemplo la FA de Inglaterra. Hace seis años publicó el documento “Policy on Trans People in Football” que acepta que los jugadores trans (hombres y mujeres) puedan participar en las competencias que rige.

¿Qué necesitan los y las mujeres trans para jugar a nivel de élite?

• Terapia hormonal 

• Gonadectomía: produce testosterona en sangre dentro del rango femenino.

• La información / registros médicos demuestran que la terapia hormonal se administró de manera verificable

• Testosterona en sangre dentro del rango natal femenino durante un período de tiempo adecuado para minimizar cualquier ventaja potencial

• Tratamiento hormonal a verificar anualmente

• La prueba de identificación requerida es idéntica a la requerida para todos los jugadores, es decir, pasaporte o licencia de conducir.

El futbol, en pleno Siglo XXI, tiene reglamentaciones limitadas, poco claras y algunas federaciones como la mexicana o la Liga MX no hay referencias en sus documentos sobre este tema.

Incluso en algunos torneos la propia FIFA fue acusada de ‘agresiva’. En el Mundial Femenil de Canadá 2015 todas las jugadoras se vieron obligadas a pasar un prueba de género para confirmar su condición de mujeres. 

México, de acuerdo con el último reporte de Transgender Europe, es el segundo lugar del mundo con la tasa más alta de transfeminicidios. ‘Letra Ese’ documentó que en México entre 2013 y 2018 hubo al menos 473 homicidios de las personas LGBT+, de los cuales el 55% fueron mujeres trans. 

Miranda sigue jugando futbol, se aferra a la cancha. Se mudó hace años a Playa del Carmen y de aquella demanda (que ganó) el club y la Liga se vieron ‘forzados’ a contratarla. Le comentó este año al Diario AS que no le dijeron que no, pero ya nadie decidió ficharla porque todos los equipos “estaban completos”.

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