La playa (y el futbol) les cambió la vida

IVÁN SÁNCHEZ

En ocasiones el futbol es caprichoso. A veces golpea tan fuerte que pareciera que el sueño de destacar en el deporte que más se ama no se cumplirá, pero las dificultades y obstáculos puede que sólo sean barreras para fortalecer un destino glorioso.

Así le ocurrió a la mayoría de los jugadores de la Selección Mexicana de Futbol de Playa, que se coronaron monarcas en el Campeonato de la Concacaf 2019, que se festejó en Puerta Vallarta y que les dio acceso a la próxima Copa del Mundo que se realizará en Paraguay.

“Al principio hubo dudas, el desempeño no nos terminaba de convencer, a pesar de los resultados. Pero nos sacó adelante la unión de grupo y el fuerte trabajo que hemos realizado sin parar en los últimos cinco meses”, dice Carlos Hernández, uno de los seleccionados mexicanos, que antes de llegar al equipo formó parte de América y Pachuca, entre otros equipos de Segunda y Tercera División.

El Tri de playa terminó el certamen de forma invicta. En la fase de grupos le pasó por encima a Guatemala, Costa Rica y Jamaica; tuvo una apretada victoria 5-4 en Cuartos de Final sobre Trinidad y Tobago; goleó en Semifinales a Costa Rica y venció a Estados Unidos en la última instancia.

El Tri de playa terminó el certamen de forma invicta. En la fase de grupos le pasó por encima a Guatemala, Costa Rica y Jamaica; tuvo una apretada victoria 5-4 en Cuartos de Final sobre Trinidad y Tobago; goleó en Semifinales a Costa Rica y venció a Estados Unidos en la última instancia.

Fue un momento de gloria para los jugadores mexicanos que sueñan con ganar por primera vez la Copa del Mundo de la especialidad o, como mínimo, igualar la máxima hazaña de llegar a la Final que se consiguió en 2007, cuando cayeron con el anfitrión Brasil.

Así con la arena en sus pies y el sol pegando fuerte en el rostro, futbolistas como Ramón Maldonado, galardonado por segunda ocasión como MVP del torneo, en el que también ha sido campeón de goleo, anhela que la playa le brinde una nueva oportunidad para regresar al futbol profesional.

FOTO: Cortesía FMF

“Hasta ahora no ha habido una chance, pero claro que me mantengo con la intención de jugar en Primera o Liga de Ascenso”, dice Maldonado, uno de los líderes del combinado, quien jugó en Alebrijes de Oaxaca hasta 2014, antes de formar parte del Tricolor de playa.

Maldonado, al igual que la mayor parte de la Selección Mexicana de esta especialidad, llegó al equipo por invitación de otros jugadores con los que conocieron en el futbol amateur.  

“En 2010, amigos que conocí en la talacha me dijeron que viniera a la selección y acepté; mi intención era mantenerme en forma y mira ya casi llevo 10 años en el equipo yendo y viniendo”, dice Benjamín Mosco a El Míster.

Aunque el futbol los apartó del sueño de consolidarse en Primera División, este grupo de talentosos jugadores ha tenido el orgullo de defender la playera nacional dentro y fuera de nuestras fronteras.

“Estar en otro país y cantar el Himno Nacional, portar la playera verde con tu nombre en el dorsal y que la gente cante el “Cielito lindo” son experiencias inolvidables que te marcan de por vida, te enchina la piel”, revela Maldonado. “Representar a México es emocionante, además de que gracias a la selección de playa he podido recorrer el mundo, he ido a China, Tailandia, Portugal, Emiratos Árabes Unidos”, dice Mosco.

Sobre las diferencias del terreno de juego es algo que en un principio puede costar adaptarse, pero gracias a la técnica de los seleccionados al final se llega a dominar.

“Es una versión diferente, pero al final es futbol y te adaptas. Hemos aprendido que el futbol de playa es un show y eso tiene sus ventajas, aunque lo más complicado es hacerte a la idea de que en esta cancha no puedes conducir ni gambetear”, dice el MVP del torneo que cuando no está con el Tri de playa forma parte de una empresa en Oaxaca que tiene un equipo semiprofesional y le paga por jugar y los fines de semana talachea.

Tal vez lo único que haga falta para que terminar de explotar el talento del futbol mexicano de playa es una liga doméstica. “El Mundial es complicado, y no es pretexto, pero en otros países como los europeos tienen mejores bases con torneos bien consolidados”, dice Mosco. “Un torneo de playa no facilitaría la competencia a nivel internacional”, complementa Carlos Hernández.

Son historias de jugadores exprofesionales que tuvieron que ir al barrio y al futbol amateur para encontrar una nueva oportunidad en el futbol de playa que les cambió la vida y que ahora buscan consolidar en la Copa del Mundo de Paraguay de finales de año, donde porqué no podrían encontrar una nueva chance para regresar al profesionalismo.